Softland gestiona tu contabilidad, stock y facturación electrónica. Cheetrack automatiza los pedidos que llegan por WhatsApp, correo o PDF antes de que entren a Softland — y los registra directamente en tu ERP vía API. Sin cambiar nada de lo que ya tienes.
Cheetrack no compite con Softland. Resuelve el problema que Softland no fue diseñado para resolver: la recepción automática de pedidos que llegan por WhatsApp. Esta tabla lo resume.
| Dimensión | Softland | Cheetrack |
|---|---|---|
| Canal de entrada de pedidos | El vendedor abre Softland y digita cada pedido a mano | WhatsApp, correo electrónico o PDF — la IA interpreta y registra |
| Gestión contable y logística | ✓ Sí, completo — facturación, inventario, RRHH, logística | No — usa Softland para eso (no duplica funciones) |
| Integración ERP | Es el ERP | ✓ Conectado a Softland vía API REST oficial |
| Tiempo de respuesta al cliente | Depende del vendedor — típicamente 12 min o más | ✓ Menos de 5 minutos, 24/7 |
| Adopción por el cliente final | Ninguna — es un sistema interno | Ninguna — el cliente sigue usando WhatsApp como siempre |
El punto clave: Softland no tiene canal de entrada de pedidos por WhatsApp. El vendedor sigue abriendo el ERP y digitando cada pedido desde cero. Cheetrack cierra exactamente esa brecha — recibe el pedido, consulta Softland en tiempo real y registra la orden, sin que el vendedor tenga que abrir nada manualmente.
Una descripción honesta de lo que Softland hace y por qué es tan usado en distribuidoras medianas de Chile.
Softland es el segundo ERP más usado en Chile, tras Defontana, y tiene especial penetración en empresas medianas con entre 10 y 200 empleados. Es un sistema maduro — lleva más de 30 años en el mercado — con soporte local, documentación en español y precios adaptados al tamaño de empresa chilena.
Para distribuidoras que necesitan manejar stock en múltiples bodegas, generar facturas electrónicas con documentos tributarios correctos y tener visibilidad contable en tiempo real, Softland cumple muy bien esa función.
El problema no está en lo que Softland hace — está en lo que no fue diseñado para hacer: recibir y procesar pedidos que llegan de forma desestructurada por WhatsApp, correo o en PDFs de órdenes de compra del cliente.
Esto no es una crítica a Softland. Es simplemente lo que ocurre en la práctica en cualquier distribuidora que use un ERP tradicional.
El cliente manda el pedido por WhatsApp al número del vendedor
El vendedor lee el mensaje, anota en papel o en una planilla el pedido
Abre Softland manualmente, busca al cliente, busca cada producto y digita las cantidades
Genera la cotización o pedido, le hace captura de pantalla y la manda de vuelta por WhatsApp
Esto se repite 30, 50 o 100 veces al día — por cada pedido que llega
Un vendedor que procesa 40 pedidos al día tarda entre 8 y 15 minutos en digitar cada uno en Softland. Eso son entre 5 y 10 horas diarias dedicadas a trabajo administrativo — tiempo que no se invierte en cerrar ventas nuevas o en atender mejor a los clientes.
Además, la digitación manual introduce errores: productos ingresados con el código equivocado, cantidades mal escritas, clientes asignados a la lista de precios incorrecta. Cada error cuesta tiempo de corrección y puede generar un despacho incorrecto.
Y el cliente espera. Mientras el vendedor está digitando en Softland, el pedido que llegó a las 9:00 AM puede no estar confirmado hasta las 11:00 AM — dando ventaja a cualquier proveedor que responda más rápido.
El cuello de botella no está en Softland. Está en el paso anterior: la recepción, interpretación y estructuración del pedido. Ahí es exactamente donde opera Cheetrack.
El vendedor sigue usando WhatsApp. El cliente sigue pidiendo como siempre. Lo que cambia es que Cheetrack opera en el medio: interpreta el mensaje, consulta Softland en tiempo real y genera la orden lista para aprobar.
Cheetrack no es un ERP. No reemplaza Softland en ninguna de sus funciones. No gestiona contabilidad, inventario, facturación electrónica ni logística.
Todo lo que Softland hace hoy — sigue siendo Softland. La diferencia es que los pedidos llegan a Softland de forma automática, sin que el vendedor tenga que digitarlos manualmente.
Cheetrack tampoco requiere que tus clientes cambien su forma de comprar. No hay portal nuevo, no hay app que instalar, no hay credenciales que recordar. El cliente manda el WhatsApp como siempre — y el pedido aparece en Softland solo.
Cada pedido sigue el mismo flujo automatizado. El vendedor solo interviene en el paso de aprobación — y puede hacerlo desde el celular en segundos.
Llega en cualquier formato: un mensaje de texto, una lista desordenada, una imagen de un pedido manuscrito o un PDF con la orden de compra del cliente. Cheetrack lo recibe en todos esos formatos.
La IA lee el mensaje o documento, identifica los productos (incluyendo nombres informales como "lo de siempre" o los códigos del cliente), las cantidades, las unidades y cualquier instrucción especial. Mapea todo al catálogo de Softland automáticamente.
Con el pedido estructurado, Cheetrack consulta Softland en el momento: lista de precios pactada con ese cliente, stock disponible en bodega, descuentos autorizados y condiciones de pago. Nada se toma de una base de datos duplicada — siempre es la información exacta que tiene Softland en ese instante.
El vendedor recibe la cotización o el borrador del pedido para revisar en segundos. Aprueba con un clic. Cheetrack escribe la orden directamente en Softland vía API — aparece igual que si el vendedor la hubiera ingresado manualmente, con todos los campos correctos.
Cheetrack se conecta a Softland vía API REST oficial. En lenguaje de negocio, esto es lo que accede en cada pedido.
Los precios pactados de forma individual con cada cliente, incluyendo excepciones por producto o categoría.
Unidades disponibles en bodega al momento de procesar el pedido, no de una sincronización anterior.
Descuentos máximos permitidos por cliente o categoría según la configuración de Softland.
Para interpretar mensajes como "lo de siempre" o "igual al último pedido", Cheetrack consulta el historial del cliente en Softland.
Todos los artículos activos con sus códigos, descripciones, unidades de medida y categorías.
Generadas y registradas en Softland con todos los campos correctos, lista para el proceso de aprobación normal.
Órdenes de venta completas que aparecen en Softland exactamente igual que si el vendedor las hubiera ingresado manualmente. Sin módulos separados, sin campos distintos.
Cheetrack usa la API REST oficial de Softland. No instala módulos, no modifica la base de datos, no requiere cambios en la configuración del sistema. Solo necesitas entregar las credenciales API durante la implementación.
No todas las distribuidoras que usan Softland necesitan Cheetrack hoy. Estos son los indicadores que lo hacen necesario.
Sin proyectos de meses. Sin cambios en tu infraestructura. La implementación se hace en paralelo a la operación normal.
El equipo de Cheetrack habilita el acceso a la API REST de Softland con las credenciales que entrega el cliente. Se mapea el catálogo de productos, las listas de precios por cliente y los alias que usan los compradores para referirse a los productos. No se requieren cambios en Softland.
Se conecta el canal por donde llegan los pedidos: número de WhatsApp Business, dirección de correo electrónico o ambos. Se configuran los flujos de aprobación según el proceso interno del equipo comercial. Se capacita al equipo en 30 minutos.
Cheetrack procesa pedidos reales en paralelo con el proceso manual, para comparar resultados. Se ajustan los mapeos de productos y se entrena la IA con el vocabulario específico de los clientes de esa distribuidora. El vendedor sigue operando normalmente mientras se valida el sistema.
Cheetrack opera en producción. Los pedidos que llegan por WhatsApp o correo se procesan automáticamente y aparecen en Softland sin intervención manual. El vendedor solo revisa y aprueba. El tiempo de respuesta al cliente pasa de horas a minutos.
Ve Cheetrack procesando un pedido real conectado a tu Softland — sin cambiar ningún proceso ni herramienta existente.