Tus clientes grandes mandan el pedido en su propio formato: PDF con tabla, Excel con sus códigos, orden de compra formal. Alguien de tu equipo lo abre, lo lee y re-digita en el ERP. Cheetrack lee ese archivo directamente.
Los clientes corporativos o retail tienen sus propios sistemas de compra. Mandan órdenes de compra en PDF con su formato, Excel con sus códigos de producto (que no son los del ERP), tablas con columnas en su orden.
El equipo tiene que interpretar, mapear códigos y re-digitar todo. Para un pedido de 50 líneas, eso puede tomar 30–45 minutos. Por cliente. Por pedido.
Ese tiempo no es solo ineficiencia: es el cuello de botella que te impide escalar la cartera de clientes corporativos sin contratar más personal de backoffice.
Cuatro pasos. Sin intervención manual. Desde el archivo que manda el cliente hasta la orden registrada en el ERP.
PDF adjunto al correo, Excel en WhatsApp, imagen de orden de compra, tabla en el cuerpo del mail. Cheetrack monitorea todos los canales de entrada sin que el cliente tenga que cambiar nada.
Lee el archivo, identifica productos (aunque vengan con el código del cliente), cantidades, unidades de medida y cualquier instrucción especial. No importa si el formato es distinto cada vez.
Cruza los códigos del cliente con los códigos del ERP. Si el cliente llama "Producto A" a lo que en el ERP es "REF-4421", Cheetrack lo aprende y aplica automáticamente en todos los pedidos siguientes.
Verifica stock y precio en tiempo real, genera la confirmación al cliente y registra el pedido en el ERP automáticamente. El equipo solo interviene si hay una excepción que resolver.
Sin importar cómo llega el pedido, Cheetrack lo procesa. El cliente no tiene que cambiar nada de su operación.
Este es el punto de dolor más grande con clientes grandes: sus códigos de producto no coinciden con los del ERP. Y muchas veces ni siquiera usan un código — usan el nombre que ellos le pusieron a tu producto.
Cheetrack aprende el diccionario de cada cliente: qué nombre o código usan ellos para cada producto del catálogo. Después de las primeras órdenes, el mapeo es completamente automático.
Sin reuniones de "alineamiento de códigos". Sin una planilla compartida que nadie actualiza. El sistema aprende solo y se perfecciona con cada pedido procesado.
No es para todos. Pero si reconoces alguno de estos escenarios, es exactamente lo que necesitas.
Te mostramos cómo funciona con un archivo real de tus clientes.